|
| |
|
Conozca más sobre los
capacitores electrolíticos |
|
|
|
Conocer de qué están hechos y
cómo están construidos nos ayudará a comprender por qué fallan y a saber cómo
detectarlos en su estado crítico de vejez o sequedad
Introducción
Básicamente, un capacitor, en su expresión más simple,
está formado por dos placas metálicas (conductoras de la electricidad)
enfrentadas y separadas entre sí por una mínima distancia, y un dieléctrico,
que se define como el material no conductor de la electricidad (aire, mica,
papel, aceite, cerámica, etc.) que se encuentra entre dichas placas. La
magnitud del valor de capacidad de un capacitor es directamente proporcional
al área de sus placas e inversamente proporcional a la distancia que las
separa. Es decir, cuanto mayor sea el área de las placas, mayor será el valor
de capacidad, expresado en millonésimas de Faradios [µF], y cuanto mayor sea la
distancia entre las placas, mayor será la aislación o tensión de trabajo del
capacitor, expresadas en unidades de Voltios, aunque el valor de capacidad
disminuye proporcionalmente cuanto más las placas se
separan.
Tecnología de los capacitores
electrolíticos
Dentro de la gran variedad de tecnologías de
fabricación de capacitores, los electrolíticos son los de mayor capacidad,
debido a que se recurre a reducir la separación entre las placas, a aumentar
el área enfrentada de las mismas y a la
utilización de un dieléctrico de elevada constante dieléctrica.
Los capacitores electrolíticos deben su nombre a que el
material dieléctrico que contienen es un ácido llamado electrolito y que se
aplica en estado líquido. La fabricación de un capacitor electrolítico
comienza enrollando dos láminas de aluminio separadas por un papel absorbente
humedecido con ácido electrolítico. Luego se hace circular una corriente
eléctrica entre las placas para provocar una reacción química que producirá
una capa de óxido sobre el aluminio, siendo este óxido de electrolito el
verdadero dieléctrico del capacitor. Para que pueda ser conectado en un
circuito electrónico, el capacitor llevará sus terminales de conexión
remachados o soldados con soldadura de punto. Por último, todo el conjunto se
insertará en una carcaza metálica que le dará rigidez mecánica y se sellará
herméticamente, en general, con un tapón de goma, que evitará que el ácido se
evapore en forma precoz.
Un término muy común en la jerga de los fabricantes de
capacitores electrolíticos es el de protocapacitor,
con el cual se denomina a los capacitores fabricados y ensamblados que aun no
se les ha hecho circular una corriente para que se forme la capa de óxido de
electrolito. Este término lo utilizaremos más adelante para una mejor
comprensión en este mismo artículo.
Cabe aclarar que, si bien existen capacitores con
dieléctrico de papel, en el caso de los electrolíticos el papel entre placas
cumple la función de sostener al ácido uniformemente en toda la superficie de
las mismas.
Diversas fallas en los
electrolíticos
Una falla en la uniformidad de la capa de óxido
formada en algún punto de las placas produce un cortocircuito o una
disminución de la tensión de trabajo del capacitor. Esta condición aumenta una
corriente de fuga que provoca el sobrecalentamiento interno y la consiguiente
expansión y evaporación del ácido, que al superar por presión el hermetismo del tapón de goma puede
destruir por explosión al capacitor.
Si el sellado hermético del capacitor no es bueno, el
ácido se seca y deja de actuar como dieléctrico. En este caso, el valor de
capacidad se reduce progresivamente.
Un capacitor que en un período de aproximadamente 4
años no recibe tensión (es decir, no se utiliza), comienza a deformarse internamente. En
efecto, la capa de óxido de electrolito se reduce por sí misma si el capacitor
no es conectado a una fuente de tensión continua, acercándose gradualmente a
su condición primitiva de protocapacitor,
cuando en fábrica estaba siendo formado. Es por eso que debería
tenerse especial cuidado en conocer la fecha de fabricación de estos componentes
cuasi perecederos si está por comprar, o preguntar el tiempo de inactividad de
un aparato electrónico, si se apresta a repararlo. Un caso similar ocurre
cuando se utiliza a un capacitor con tensiones mucho menores a su tensión
nominal de trabajo; al estar prácticamente sin polarización de corriente
continua, la capa de óxido
se irá haciendo cada vez más angosta, hasta provocar la falla del circuito
electrónico en donde trabaja.
Al estar los terminales del capacitor unidos por
remaches o puntos de soldadura a las placas, existe en ambos casos una cierta
resistencia de contacto. Si el capacitor trabaja en una condición de alto
rizado (ripple) como, por ejemplo, el filtrado una fuente conmutada
(switching), estas uniones eléctricas se calientan y se oxidan. Al calentarse
y enfriarse, se dilatan y contraen respectivamente; estas sucesivas
contracciones y dilataciones provocarán el aflojamiento de las uniones de los
terminales, llegando incluso a dejar al capacitor en un estado de circuito
abierto o con intermitencias, comunmente llamadas falsos contactos. Por otra
parte, estos falsos contactos producen un sobrecalentamiento, que acelera el
proceso, en una especie de círculo vicioso. Esta condición especial es la que
suele confundir a los técnicos más experimentados, pues un aparato puede
funcionar correctamente en el instante inicial de encendido y fallar al
alcanzar apenas unos grados de temperatura y viceversa.
Medición y comprobación de
capacitores electrolíticos
Si bien existen varias pruebas y mediciones que pueden realizarse
sobre un capacitor, mencionaremos aquellas que especialmente estén al alcance
de un técnico estudiante o un profesional reparador y que sean de utilidad
para la detección y solución de fallas en equipos electrónicos.
-
COMPROBACION DE CONTINUIDAD:
se utiliza un óhmetro común para
comprobar si el capacitor está en cortocircuito o con fugas de importancia, aunque no se podrá
comprobar con certeza que esté a circuito abierto o con intermitencias
internas.
-
MEDICION DE LA CORRIENTE DE
FUGAS: se realiza con una fuente de
alimentación de corriente continua que se ajusta a la tensión nominal de trabajo del capacitor y
se aplica al mismo a través de un resistor de, por ejemplo, 1K ohms. La
caída de tensión sobre el resistor, medida con un voltímetro, o el valor
de corriente continua medido con un microamperímetro, luego de
producirse la carga inicial, dará idea de la corriente de fuga, que deberá
compararse con la especificada por el fabricante en su hoja de datos. Este tipo de
medición resulta útil en los capacitores conectados como acoplo entre etapas
de, por ejemplo, amplificadores de audio.
-
MEDICION DE LA CAPACIDAD: puede utilizarse un puente LCR o un medidor de capacidad
(capacímetro) y su lectura servirá para conocer si el valor de capacidad se
encuentra dentro del rango de tolerancia especificada por el fabricante. Un
capacitor en muy mal estado debería reflejar dicha condición en su valor
de capacidad, sin embargo, en la práctica, una variación del 10 % en el
valor de capacidad puede ocultar un daño mayor, de hasta el 120 %, si se
elije evaluar al capacitor midiendo su Resistencia Serie Equivalente
(ESR). La medición de la capacidad será de mayor utilidad para los diseñadores de circuitos de
RF, osciladores, circuitos con ajuste de sintonía, etc.
-
MEDICION DE LA RESISTENCIA SERIE
EQUIVALENTE (ESR):
puede realizarse con un generador de
RF generalmente ajustado a una frecuencia de unos 50 a 100 KHz. En serie con el capacitor se debe conectar
un resistor igual a la impedancia de salida del generador y en paralelo con
él, un milivoltímetro de RF o bien, un osciloscopio. Cuanta más
diferencia de potencial exista sobre el resistor, mejor será el estado
del capacitor. Las lecturas tomadas sólo servirán para la frecuencia
elegida, perdiendo sentido el realizar comparaciones entre valores de ESR
medidos a diferentes frecuencias. También puede utilizarse un
medidor especializado de Resistencia Serie Equivalente, como el
CAPACheck PLUS 735 XL. Un instrumento de este tipo combina todos los instrumentos
de laboratorio mencionados en la medición de ESR, ya conectados y
ajustados adecuadamente a la misma frecuencia. Esta comprobación permitirá medir la resistencia serie de sus
terminales, su unión a las placas, el estado de sequedad del electrolito
interno y de la capa de óxido, es decir, cuán lejos está un capacitor de
su condición inicial de
protocapacitor,
y será muy útil para determinar rápidamente el estado dinámico de
los capacitores aun conectados a sus circuitos de trabajo.
por Raúl J. E.
Aguirre
Copyright © 2001
|
| |
|