Hace unos días leí un artículo
redactado por Ud. sobre los capacitores electrolíticos y me pareció muy
interesante.
Le comento que soy estudiante de los primeros años de
ingeniería electrónica en la UTN, y recién comienzo con mis primeros diseños,
por lo cual quería consultarle, ya que quisiera saber cuál es el
sobredimensionamiento que hay que darle a un capacitor para que éste trabaje
en forma segura, pero que no sufra un deterioro como el descrito en su
artículo Conozca más sobre los Capacitores
Electrolíticos; por otra parte, también
acostumbro a "rescatar" componentes de equipos viejos, especialmente los
capacitores de altas tensiones o altas capacidades, por lo que también le
quería preguntar si es relativamente seguro usarlos en montajes de prueba y
dispositivos de poca precisión.
Desde ya muchas
gracias.
Respuesta
Contestando a sus consultas, el criterio de
selección del voltaje de operación para un capacitor electrolítico debería
tener en cuenta la tensión continua que estará en bornes del mismo en su
regimen normal de trabajo, y adicionarle un 30% más por motivos de
seguridad y tolerancia. Por ejemplo, si en nuestro diseño el capacitor en
cuestión tendrá una diferencia de potencial
entre bornes de 12 Vcc, adicionando un 30%, la tensión de trabajo del mismo
debería estar en los 15,6 Vcc para asegurar una larga vida útil. Elegiríamos
una tensión de trabajo de 16 Vcc, que además es un valor estándar.
Pero en
otros diseños o circuitos, por nuestro capacitor sólo circulará una pequeña
señal electrica (por ejemplo, un capacitor de acoplo entre
etapas amplificadoras de audio) sin diferencia de potencial importante
entre sus bornes, con lo cual comenzará el deterioro descrito en el
artículo.
Sin embargo, en las etapas de entrada de equipos de
audio hogareños, por ejemplo, no se notan estos
problemas, ya que si hace la prueba, prácticamente da igual que un
capacitor de 2.2 µF x 10V que mida 1 ohm RSE, a la entrada de un
amplificador, se convierta por el deterioro en uno de 0.1 µF x 2V con 98
ohms RSE, es decir, el audio seguiría fluyendo sin cambios perceptibles, por una cuestión de impedancias. En cambio, si esto ocurriera
al paso de
una señal de video, la señal se vería reducida a menos de la mitad de su
valor nominal, viéndose en un monitor de TV una imagen oscura y fuera de
sincronismo (porque se ha reducido), sensible al desgarro horizontal. En
estos circuitos, el problema sí es notorio y es el principal motivo para
que muchos técnicos reparadores tengan trabajo asegurado por decenas de
años.
Con respecto a recuperar capacitores de equipos en
desuso, si no le queda más remedio, al menos debería poder cerciorarse de
que estén en buen estado. Pero no arriesgue el éxito de un diseño o una
reparación si no tiene cómo comprobarlos.
Una cosa más puede agregarse: ni siquiera se puede
confiar plenamente en capacitores electrolíticos que ha comprado nuevos hace
unos años y que se dispone a utilizar ahora. Algunos técnicos se dan por
vencidos y concluyen que nunca entenderán a las fuentes switching (conmutadas), porque al reemplazar capacitores, colocan los supuestamente
"nuevos" y la fuente continúa sin arrancar. Varios talleres de reparaciones han comprado lotes de
capacitores electrolíticos SMD para disminuir costos y racionalizarlos por
años para un uso estrictamente necesario. Pero al adquirir el instrumento
CAPACheck,
se
dieron cuenta que debían utilizarlos pronto o no les servirían
para continuar con las reparaciones, ya que se estaban deteriorando y
llegaban a medir un valor de RSE cercano al de los que pretendían
reemplazar, con lo cual dichas reparaciones no serían
duraderas.
Fuera de los electrolíticos, durante las primeras
pruebas con el
CAPACheck, se
nos dio por medir capacitores de nuestra caja de variedades,
encontrando varios usados y rescatados que guardábamos y sin saberlo no
servían (entre ellos: cerámicos, de papel, de aceite, etc.). Sin embargo,
nos llamó la atención un par de capacitores de poliéster de 0.22 µF x 200 V
sin uso aun, ambos iguales, de aspecto impecable, por los cuales hubiésemos
apostado la vida, sin embargo... ¡UNO DE ELLOS ESTABA TOTALMENTE
ABIERTO!
por Raúl J. E.
Aguirre
Copyright (c) 2001